Steve Sweeney denuncia ataque deliberado contra la prensa en un contexto de escalada de violencia contra informadores en zonas de conflicto
Sur del Líbano, 19 de marzo de 2026. El periodista británico Steve Sweeney y su camarógrafo Ali Rida Sbeity resultaron heridos por metralla durante un ataque aéreo israelí mientras realizaban un reportaje en directo desde el puente de Al-Qasmiyeh, al norte de la ciudad de Tiro, en el sur del Líbano .
El incidente ocurrió cuando un misil disparado por un avión de combate israelí impactó a pocos metros de donde la tripulación de prensa se encontraba filmando, a pesar de que portaban uniformes claramente identificados como medios de comunicación y su vehículo estaba marcado como prensa.
“Nos atacaron deliberadamente”
Las imágenes difundidas muestran el momento exacto en que Sweeney se arroja al suelo para protegerse mientras el proyectil explota a escasos metros detrás de él. La cámara quedó volcada apuntando al cielo mientras se escuchaban gritos de conmoción.
Tras ser trasladados a un hospital cercano, ambos periodistas fueron tratados por heridas de metralla y se reportaron conscientes. En una transmisión en vivo desde el centro médico, el camarógrafo Sbeity afirmó que creen haber sido blanco de un ataque intencional: “Estábamos a plena vista, nuestro vehículo estaba marcado como prensa”.
Un patrón sistemático de agresión contra la prensa
El ataque contra Sweeney y Sbeity no es un hecho aislado, sino parte de un patrón preocupante de violencia contra periodistas que cubren los conflictos en Medio Oriente. Según la Federación Internacional de Periodistas (FIP), al menos 235 periodistas y trabajadores de medios palestinos han sido asesinados desde el 7 de octubre de 2023, con muertes que continúan a pesar del anuncio del alto el fuego de octubre de 2025.
El día anterior al ataque en Al-Qasmiyeh, el periodista libanés Mohamed Sherri, presentador de noticias de Al-Manar TV, murió junto a su esposa en un ataque aéreo israelí contra un edificio residencial en Beirut. Su hijo, también periodista, resultó herido.
El derecho internacional bajo asedio
El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) exigió una investigación inmediata sobre el incidente, calificándolo como una aparente violación del derecho internacional. “Los periodistas son civiles y nunca deben ser objetivo militar —esta es una obligación legal vinculante”, declaró la directora regional del CPJ, Sara Qudah.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zajárova, señaló que “dados los alrededor de 200 periodistas asesinados en Gaza, los eventos del día no pueden describirse como accidentales, especialmente porque el misil no impactó una instalación militar estratégica importante, sino una ubicación de filmación”.
Margarita Simonián, editora jefe de Russia Today, escribió en redes sociales: “Nuestro corresponsal Steve Sweeney ha resultado herido por un ataque israelí en el Líbano. Los periodistas de guerra no son objetivos legítimos. Oramos por ellos”.
La “doctrina del enemigo” y el silenciamiento informativo
Organizaciones defensoras de la libertad de prensa han denunciado que los ataques contra medios de comunicación —especialmente aquellos críticos con la política israelí— responden a una estrategia deliberada de control narrativo. La agencia Reuters fue advertida por Israel de que sus reporteros en Gaza “no están a salvo” y se les instó a abandonar el territorio, mientras que Associated Press recibió una carta similar.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) ha documentado casos de periodistas asesinados mientras cumplían su labor informativa, incluyendo a Hamza Al Dahdouh, cámara de Al Jazeera, y a Mustafa Thuraya, freelancer de AFP, quienes murieron en un ataque con misil guiado por láser en enero de 2024. Ambos portaban chalecos identificados como prensa.
Impunidad y negación institucional
El Ejército israelí (IDF) ha sistemáticamente negado atacar deliberadamente a periodistas, atribuyendo los incidentes a errores operacionales o a la presencia de “elementos terroristas” en las zonas de cobertura. En el caso del ataque contra Sweeney, la IDF emitió un comunicado en el que afirmó: “La IDF no apunta a civiles ni periodistas y opera de conformidad con el derecho internacional”, alegando que se había emitido una “advertencia explícita” para que los civiles abandonaran la zona antes del ataque.
Sin embargo, la agencia militar israelí contradice sus propias afirmaciones al señalar que el objetivo eran los cruces del río Litani, que afirmó son utilizados por Hezbolá “tanto para el movimiento terrorista como para transferir miles de armas”, lo que implica que el ataque fue deliberado y no un error de identificación.
El costo humano de informar desde la línea de fuego
Los ataques israelíes en el Líbano han matado al menos a 45 personas en los últimos dos días y han herido a más de 100, incluidos niños, según el Ministerio de Salud Pública libanés. En este contexto, los periodistas que arriesgan sus vidas para documentar los crímenes de guerra se convierten en blancos tácticos, vulnerando el principio fundamental de que la prensa debe ser protegida en zonas de conflicto.
El caso de Sweeney y Sbeity se suma a una lista creciente de agresiones que incluyen el asesinato de Issam Abdallah, camarógrafo de Reuters, en octubre de 2023, y el de Samer Abu Daqqa, también de Al Jazeera, en diciembre de 2023, quien murió desangrado tras ser alcanzado por un misil israelí mientras intentaba rescatar a un compañero herido.
Llamado a la acción internacional
Organizaciones como el CPJ, Reporteros Sin Fronteras y la FIP han exigido a la comunidad internacional que presione para que se respete el estatus de protección de los periodistas bajo la Convención de Ginebra y se investiguen los ataques como posibles crímenes de guerra. La falta de rendición de cuentas, advierten, alimenta un ciclo de impunidad que pone en riesgo la vida de quienes ejercen el periodismo en zonas de conflicto.

